Dificultades Sensoriales y Consumo de Alcohol en Adultos Autistas

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Las personas autistas experimentan el mundo de manera diferente. Muchos viven con lo que se conoce como dificultades en el procesamiento sensorial, es decir, diferencias en la forma en que perciben e interpretan los estímulos del entorno, como sonidos, luces, texturas o movimientos. Un reciente estudio científico ha encontrado que estas dificultades pueden estar relacionadas con el consumo de alcohol en personas adultas autistas.

¿Qué encontró la investigación?

El estudio, realizado en una muestra clínica de personas adultas con diagnóstico de autismo, mostró que quienes consumen alcohol—tanto de forma moderada como problemática—tienden a tener mayores dificultades sensoriales que quienes no consumen. En particular, se observó un patrón claro: los bebedores reportaron niveles más altos de “registro bajo”, lo que significa que sus cerebros tardan más en captar o reaccionar a los estímulos del entorno.

Pero no todos los patrones de consumo están relacionados con las mismas dificultades sensoriales:

  • Las personas que bebían alcohol sin llegar a niveles de riesgo mostraron una mayor sensibilidad sensorial, es decir, reaccionan con más intensidad ante estímulos como ruidos fuertes o luces brillantes.
  • En cambio, las personas con un consumo problemático de alcohol tenían niveles más altos de «búsqueda sensorial», lo que indica una tendencia a buscar experiencias intensas para sentirse estimulados.
  • Curiosamente, no se encontraron diferencias significativas en la evitación sensorial entre quienes bebían y quienes no.

¿Qué significa esto?

Aunque aún no se puede afirmar que las dificultades sensoriales causen el consumo de alcohol, los resultados sugieren que podría haber una relación importante. Según los autores del estudio, “la vulnerabilidad a los trastornos por consumo de sustancias en algunas personas autistas podría explicarse por las dificultades en el procesamiento sensorial”.

Otros estudios ya habían encontrado hallazgos similares. Por ejemplo, Kelly et al. (2021) observaron que jóvenes con trastornos por uso de sustancias también presentaban altos niveles de registro bajo, sensibilidad sensorial y evitación, comparados con la población general. Meredith y colegas (2016) también encontraron que, en personas neurotípicas, la sensibilidad sensorial se relacionaba con el uso problemático de sustancias, aunque a través de mayores niveles de malestar emocional.

¿El alcohol como forma de autorregulación?

Una de las hipótesis más interesantes que plantea esta investigación es que algunas personas autistas podrían estar usando el alcohol como una forma de “automedicación” para manejar sus experiencias sensoriales. Es decir, el alcohol podría estar ayudando momentáneamente a calmar la sobrecarga sensorial o, en otros casos, a estimular un sistema que percibe menos de lo habitual.

Aunque el diseño del estudio no permite afirmar una causa directa, los autores destacan la importancia de considerar una evaluación sensorial detallada en los casos de consumo problemático de alcohol en personas autistas. Además, señalan que estas dificultades sensoriales podrían ser un factor común también en personas no autistas que presentan problemas con el alcohol, lo que abriría la puerta a nuevas formas de prevención e intervención.

¿Y ahora qué?

Dado que las dificultades sensoriales son muy comunes en el autismo, entender cómo el consumo de alcohol puede influir (o verse influido) por estas experiencias sensoriales podría ser muy valioso en contextos terapéuticos. También se necesitan más estudios a largo plazo que ayuden a esclarecer la dirección de esta relación: ¿las dificultades sensoriales llevan al consumo de alcohol, o el alcohol empeora la sensibilidad sensorial?

Como señala el estudio, “aunque no podemos establecer con certeza la dirección temporal de los efectos, nuestros resultados indican una relación clara entre procesamiento sensorial y consumo de alcohol en personas autistas”.

Rerefencia: van den Boogert, F., Sizoo, B., Bouman, Y. H. A., Hoogendijk, W. J. G., & Roza, S. J. (2024). Sensory processing and
alcohol use in adults with autism spectrum disorder. Alcohol, 114, 25-30. https://doi.org/10.1016/j.alcohol.2023.08.005

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